«High-Rise»
Ben Wheatley
Reino Unido, 2015
v.o.s.
Ciencia ficción. Distopía. Basada en la novela de J.G. Ballard publicada en 1975.
El Dr. Laing (Tom Hiddleston) después de una crisis personal y con deseo de empezar de nuevo, se muda a un lujoso y ultramoderno edificio de gran altura en las afueras de Londres. La torre dispone de todos los servicios por lo que no es necesario salir. Poco a poco el ambiente empieza a deteriorarse por cortes de suministros y roces entre los vecinos; de forma que acaba siendo un caos de violencia y sexo.
El argumento es el habitual de Ballard que acostumbra a mezclar esos dos elementos sexo y violencia, pero con un matiz turbio y desagradable. La intención, seguramente es mostrar una metáfora de la propia sociedad entregada a toda clase de aspiraciones de lujo material y consumo, y cómo el deterioro de las posibilidades de obtenerlo acaba con cualquier rastro de civilización.
Se ha decidido mantener el ambiente de los años setenta en cuanto a objetos y posibilidades, lo cual acaba siendo un fallo, porque desde el punto de vista actual era una sociedad pobre en consumo. Hubiera sido más estimulante trasladar a la acción a hoy en día con sus propios gadgets: smart phones, televisores última generación, etc.
El resultado es como una película antigua, de desarrollo confuso, de evolución de carácteres demasiado precipitado y de soluciones visuales poco estimulantes.
