Slipstream (corriente de deslizamiento) es una palabra inglesa que se aplica al flujo, oscilación, vibración del espacio que rodea a un objeto en movimiento. Por ejemplo: la estela en el mar que deja un barco al moverse. También tiene un significado en programación informática (actualización y parches en el software).
Por lo que se refiere a este blog, este término también se usa para identificar un tipo de novelas de ciencia ficción ( o de género) que proceden de autores que se dedican totalmente a la literatura mainstream. No se trata de una incursión ocasional del autor en el género, sino que una obra NO planteada como de género que traspasa las fronteras.
Como comentaba ayer a propósito de «Desafío Total» (1990) resulta muy difícil reseñar tus películas favoritas. He visto «Blade Runner» un montón de veces. La vi cuando se estrenó. Y la recuerdo casi plano por plano.
Hay películas importantes que recuerdo perfectamente cuando las vi por primera vez. Recuerdo, por ejemplo, que cuando salía de la sala de cine de ver «Hero» (2002) Zhang Yimou, volví a entrar para verla otra vez. Recuerdo que «Gladiador» (2000) Ridley Scott la vi en salas de cine unas quince veces (entonces las películas duraban varios meses en salas), o recuerdo perfectamente el estreno de «La guerra de las galaxias» (1977) George Lucas, que fue un estreno que ya desde el primer momento te iluminaba la cara con una sonrisa de sorprendida satisfacción permanente: la nave que pasa por encima de tu cabeza. En fin.
Luego hay películas importantes para mí como «Matrix» (1999) o «Blade Runner» (1982) que sé que estuve en su estreno en salas, pero no puedo rememorar la impresión inicial que me causaron. Yo creo que de entrada con las dos me quedó un sentimiento de películas tristes, que me gustaron enseguida, pero fueron calando en profundidad de forma lenta. Fue un fenómeno general, Blade Runner pasó casi desapercibida cuando se estrenó mundialmente, fue poco a poco cogiendo vuelo y fans. Y sigue.
Hay un documental muy interesante sobre esta cinta que ya resumí «Dangerous Days: Cómo se hizo Blade Runner» (2007) que creo explica todo lo que hay que explicar. Aunque si hay una película que de para un libro es ésta.
Estoy convencida de que fue una suerte de casualidades afortunadas, porque fueron muchas cosas: los actores, el diseño de producción increible e inmejorable y copiado hasta la extenuación, la fotografía, la música extraordinaria de Vangelis, etc.
A mí me gustó la primera versión con voz en off. Como si Deckard fuera un detective -es un detective-. Absoluta y totalmente. Le queda bien y le queda mejor. Esa repudiada por su director, que no paró hasta montar su «director’s cut» totalmente innecesario.
Serían tantas las fotos para adjuntar, tantos momentos recordables que no puedo poner uno solo. Supongo que hay tanto por decir, que ya no se me ocurre decir nada más.
Basada en hechos reales. Carrera espacial rusa. A partir de la historia de los cosmonautas rusos Pavel Belyayev y Alexey Leonov: éste último fue el primero en realizar un paseo espacial.
Como sea que precisamente he visto hace poco lo mismo, pero en relación a la carrera espacial estadounidense y sobre el astronauta Neil Armstrong, «First Man» 2018 (justamente un año después que la rusa y son muy parecidas), es inevitable hacer comparaciones. Lo que llama más la atención es la gran diferencia en el entorno afectivo de cada país. En Estados Unidos vas por libre y casi solo, se percibe una gran soledad personal en todos los ámbitos, incluso en la destrucción familiar. En cambio, en la Unión Soviética y quizá como fruto de la precariedad económica todos están más pendientes unos de los otros y se ofrecen entre sí un tipo de afecto y de tutela afectiva que repercute positivamente en el bienestar mental de los afectados, con lo que también nos sentimos nosotros mucho más próximos a sus problemas. En conjunto la épica y el heroísmo son mucho más eficaces.
Creo que esta aproximación rusa, aparte de la lógica dosis de orgullo patrio, tiene elementos simpáticos que nos acercan positivamente a esas personas, hay, incluso, en ocasiones un tratamiento cómico de las situaciones y en conjunto un rigor razonable reconstructivo de la maquinaria, dispositivos y situaciones.
No es la primera vez que intento leerlo. Ha sido varias. Nunca he podido. Se me atraviesa enseguida. Esta vez pensaba que lo conseguiría, pero no ha sido posible. Abandono en la página 100 muerta de aburrimiento y con dolor de cabeza.
Lo mejor del libro es la reminiscencia del título Neuromante=Nigromante, y la primera frase:
«El cielo sobre el puerto tenía el color de una pantalla de televisión sintonizado en un canal muerto»
A partir de aquí ya no hay literatura, sino un encadenado apabullante sin fin de descripciones de lugares, vestimentas, aparatos, etc. de una supuesta modernidad cibernética. Simplemente: no hay historia. Es un coger prestado del género negro en su variante mafia o gangster y repetir la fórmula ultragastada.
propuesta de casting para Ansel Elgort como Henry Dorsett Case
Empieza en un bar tronado que ya es empezar mal. Sigue en la consabida escena de jefecillo mafioso que piensa que está arriba, pero está debajo de otro. Y que le encarga al protagonista venido a mindungui en apuros, porque las drogas son muy malas y robar a tu jefe también, un trabajo mañoso. Ya estoy viendo aquí a Jason Statham, que ya sería como una cosa de calidad, pero no, que tampoco va de peleas, sino de meterse en la Internet profunda de los ochenta, que igual era un pozo sin fondo y necesitamos a un chico más niclis y esmirriao. Podría proponer a Ansel Elgort, en plan desmejorado, ya que necesita un trasplante de páncreas y de hígado.
un joven William Gibson (USA 1948)
Todo esto que no es argumento ni es nada, está hiperinflado de jerigonza informática hasta reventar y parece que pase algo, pero no pasa nada. Y el autor no obliga a imaginar cada tres palabras imágenes nuevas y distintas e imposibles, que tampoco tienen finalidad, están ahí para crear ambiente.
Vale, no me ha gustado nada y me ha molestado un montón por hacerme perder el tiempo de forma miserable. Reconozco que si viera lo mismo en cine (hay un proyecto, pero está en fase de «aparcado») le daría un pase, porque lo visual vendría dado y el acento se podría poner en los personajes. Hacer algo carismático, pero esto no es una película.
La cosa ésta perdurará en los tiempos venideros como la novela que inventó el subgénero del ciberpunk, así que será forever.
Inclasificable comedia negra juvenil que bascula entre el terror, lo repulsivo, la comedia negra gamberra y la ciencia ficción.
El argumento es un desparrame que al principio puede resultar caótico, repugnante (por los bichos) o incluso aburrido, pero que le acabas encontrando cierta gracia.
Dos amigos, que me recuerdan bastante a los de «Las alucinantes aventuras de Bill y Ted» (1989) y su secuela, toman una droga llamada y que se parece a la «salsa de soja» que amplía su percepción del mundo de formas insospechadas, pero que al mismo tiempo es la entrada de otros seres tipo bichos de otra dimensión paralela a la nuestra.
basada en el libro de: Neil Gaiman y Terry Pratchett
(Neil Gaiman ha participado en el guion de la serie)
TVSerie basada en el libro publicado en 1990 y traducido, entonces, como «Buenos Presagios». La ventaja de acudir a La Biblia como inspiración tiene la utilidad de que nadie te demandará por plagio. Bueno, tampoco si vas a las diferentes mitologías mundiales.
Esta era una serie bastante esperada, sobre todo porque Amazon llevaba anunciándola bastante tiempo y eso genera espectativas. Pero me ha decepcionado. No debería, ya que siempre que me he acercado tanto a Terry Pratchett, como a Neil Gaiman me he encontrado con una especie de acumulación de cosas, por acumular, sin demasiado sentido, que a mí no me ha hecho gracia.
Aquí nos encontramos en el Jardín del Edén y la expulsión del paraíso. El ángel y el demonio (la serpiente) encargados del caso ya se cuestionan si los métodos de Dios son razonables. Por si acaso, el ángel le deja a Adán su espada flamígera, para que se defienda en el exterior. Pasan los siglos y los dos ángeles han hecho amistad, básicamente no hacen nada en la Tierra, salvo pasarlo bien, y mienten a sus jefes, pero llega el Anticristo y el Apocalipsis y han de estar por la labor.
Está contado, por supuesto, en clave de ironía y humor negro. El Anticristo es un niño encantador y espabilado gracias a unos padres amorosos. Se une también las profecías de una bruja antigua y sus descendientes, un ejercito inexistente de cazabrujas y los cuatro jinetes del Apocalipsis. Todo ello es bastante vistoso y gracioso y la producción se encarga que visualmente sea atractivo.
Sin embargo, hay varios problemas. En cuanto al argumento: hay demasiada mezcla de cosas o quizá, mal mezcladas; la cosa celestial y demoníaca, la pandilla de niños tipo Richmal Crompton (Guillermo) o Enid Blyton (los cinco), la subtrama de la bruja y descendiente, la subtrama de la prostituta y el sargento cazabrujas… La cuestión es que las diferentes subtramas tienen un tratamiento tan distinto que no se amalgaman bien entre sí, son como pegotes. El cielo y el infierno en sí son muy flojos. Hay muchos aspectos infantiloides y otros que no sé si son apropiados para niños (a los 4 jinetes no hay manera de suavizarlos). Además, todo destila una gran tristeza o melancolía que tiene su peso.
Otro problema respecto a la serie es David Tennant que interpreta al demonio Crowley. Sobreactúa de una manera espantosa, mucho más los primeros episodios, luego se calma un poco. Tennant que me gustó mucho cuando hizo de Dr. Who y luego lo dejó porque aspiraba a ser un actor más de verdad y no ha llegado a ningún sitio y vuelve aquí repetir personaje histriónico y lo sabe y pierde la medida de la proporción. Michael Sheen está bien en su personaje de ángel e inspira mucha ternura… y pena. Los actores de las subtramas de la bruja y la prostituta y el sargento están como si no acabaran de creerse sus personajes y se nota para mal.
Esto del cielo y el infierno es un tema que me gusta especialmente y es curioso como en poco tiempo he visto varias series en las que el supuesto cielo y el infierno quedan como lugares de caos y estupidez milenaria, y Dios como tonto: Good Omens, «The Good Place» (4temp.2016/19) y «Miracle Workers» (T1-2019).
Parodia homenaje al cine de ciencia ficción sobre todo de los años 50 con la base de la novela «La guerra de los mundos» de H.G.Wells.
Se trata de una película muy divertida que toca todos los clichés del tema desde el humor negro. Aparte de una realización de calidad, con una asombrosa cantidad de cuidados detalles: como la música, la elección de las Vegas para destruir, personajes, diseño y maldad de los marcianos, experimentos estrambóticos con humanos, etc. La cinta cuenta con una cantidad extraordinaria de colaboraciones de actores muy conocidos y que además están muy bien, que contribuyen a darle más realce si cabe a la producción.
Vista ahora, yo creo que se mantiene igual de bien.