Metropolis, film 1927

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Fritz Lang

Alemania 1927

muda

153 min.

 

Obra cumbre e inolvidable de ciencia ficción de final del cine mudo del gran maestro alemán Fritz Lang. Imprescindible.

La había visto en varias ocasiones. Con diferentes metrajes y acompañamientos musicales. Hay copias mucho más cortas que la perjudican considerablemente. En esta ocasión es en teoría completa y restaurada y la sensación es de casi perfección en todos los aspectos. Es cierto que es una cinta de los años veinte con una perspectiva del momento y una carga ideológica y mesiánica indudable, pero es algo asumible.

El argumento trata del futuro. La ciudad de Metropolis goza de esplendor futurista, pero todo ello es gracias a los obreros que trabajan y viven en el subsuelo y trabajan de forma despiadada en el mantenimiento de máquinaria que permite el funcionamiento del bienestar superior. Entre toda esa masa humana mecanizada e inhumanizada surge una mujer: Maria, que alienta a esperar tiempos mejores con la llegada del mediador. En el mundo superior, un gran empresario simboliza la sociedad opulenta. Su ocioso hijo verá a María y se enamorará, siguiéndola también descubrirá el mundo infierior. Un inventor resentido, suegro del empresario está construyendo un robot femenino con propósitos malévolos. El rostro de María será el de la máquina terminada que incitará a los obreros a destruir toda la maquinaria. Éstos enloquecen y todo queda arrrasado. Después de la destrucción y gracias al amor hay espacio para el perdón y la reconciliación.

Del film destaca el diseño urbanístico y de vestuario. El movimiento de masas que parece un ballet. El simbolismo de la maquinaria. La crítica social, etc.

Estas obras son tan apabullantes en detalles que es casi imposible tratar de resumirlo en un simple comentario.

 

 

Aelita, film 1924

«Aelita»

Yakov Protazonov

Unión Soviética, 1924

-muda-

1922 – Se recibe un mensaje en diferentes puntos de la Tierra: «Anta, Odeli, Uta» que resulta indescifrable. Rusia tras la revolución. Solo un científico espacial parece estar realmente interesado en la locución e incluso aventura que pueda venir de Marte.

Como contrapunto de ese pensamiento vemos un interior de un palacio marciano donde vive Aelita, reina de Marte. Hay bastante interés por el diseño que parece un cruce entre Babilonia y Superman cuando está en el Polo Norte. Puede ser interesante.

La historia sigue y se centra lastimosamente en la vida del científico y el país: su mujer por la que siente grandes celos, sujetos desleales a la revolución que roban comida, el pueblo que pasa hambre y penurias, comisario político un poco torpe (la nota graciosa), didáctica revolucionaria, etc.

El científico después de varios incidentes, subirá a un cohete con destino a Marte: donde le espera Aelita que ya lo conoce de verlo por un sistema de telescopio. Los dos caen rendidos de amor y llevarán la revolución a la masas oprimidas de Marte, que las hay, cual Unión Soviética. Cuando la cosa ya está en un sin sentido, el protagonista despierta de su ensoñación y todo ha sido un sueño.

La duración de esta película está situada en 1:51min. La copia que he visto tenía 1:20min. La impresión es el de haber visto la reducción para el público soviético de la época en la que predomina el mensaje político por encima de todo. La historia parece fragmentada y a veces  incoherente. Me imagino que el metraje que me falta será más fantasioso (he visto algunos fotogramas sueltos en Internet), imaginativo y lúdico, pero poco revolucionario.

El interés que puede tener es el de Historia del cine, diseño y sociológico porque se ve la época y lo que nos quieren mostrar.

Replicas, film 2018

«Replicas»

Jeffrey Nachmanafoff

Reino Unido 2018

Basada en una historia de Stephen Hamel, productor y escritor, por ejemplo de «Passangers» (2016), que tiene una habitual colaboración con el protagonista de este film, Keanu Reeves.

El argumento de esta cinta y su realización son muy flojos y solo soportables si mantienes una lealtad a Keanu por encima de cualquier desastre, como yo, por ello no me duelen prendas al destripar a continuación su argumento por completo, no porque éste tenga el más mínimo interés, sino porque desde mi punto de vista es novedoso y sorprendente moralmente, considerando de que se trata de un drama y no de una parodia.

Un científico trabaja en un proyecto, para una gran empresa, de trasvase de «toda la vida mental y de recuerdos» de una persona fallecida a un robot Los ensayos fallan porque la persona al revivir y encontrarse en un cuerpo artificial se colapsa. Mientras tanto, el científico tiene una familia perfecta: de esposa y tres hijos maravillosos. Salen de vacaciones y sufren un accidente. Todos (todos) menos él mueren y claro, pone en práctica sus habilidades y sus posibilidades y los revive. Tiene un ayudante que lo ayuda, que por eso es ayudante (Igor ?) en algo que empieza a parecerse peligrosamente a Frankenstein y con las mentes en un dispositivo, material ADN en otro y unos tanques… los clonan a todos menos a uno, porque no hay tanques suficientes. Después de diecisiete días las cosas reviven bastante bien. Pongamos que muy bien. Entonces…

La empresa que era supermala y de oscuras intenciones lo sabía y esperaban el resultado, por lo que los nuevos cuerpos les pertenecen y se establecen esas persecuciones y estropicios habituales que aquí acaban para bien de la familia feliz. Mientras, el científico ha traspasado su conciencia de ser vivo a un robot que lo ha ayudado a salir del lío y lo deja al cuidado de sus asuntos laborales, mientras que él se dedica a su familia a correr por la playa. (quedan algunos cabos sueltos, más por desidia que por otra cosa, pero bueno).

Toda esta cosa se puede ver, aunque no hayan elementos que la hagan visual o argumentativamente novedosa. Sin embargo, lo que me ha llamado poderosamente la atención es la conclusión moral. Estamos acostumbrados a que «jugar a ser Dios» está totalmente castigado, de una manera o de otra. Las réplicas saldrán mal, a la corta o a la larga. El creador se arrepentirá, etc., pero aquí no. Tengo la sensación de que estamos en una moral posTrump. El científico tiene éxito en lo de replicar a su familia… porque los quiere y es para bien. Se ha enfrentado a un mal indefinido con dignidad, que es la siniestra empresa de oscuras intenciones que además estaba en Puerto Rico, es decir, en la periferia del Imperio y casi igual a México. Y finalmente como conclusión de todo ello hará dinero replicando aunque sea a vejetes ultraricos de Arabia Saudita, que de lo que se trata es de ser rico y feliz. Mon Dieu!

Creative Control, film 2015

«Creative Control»

Benjamin Dickinson

USA 2015

El actor que hace de protagonista es el mismo director, en una especie de yo me lo guiso y yo me lo como. La película de estilo indie es muy irritante y aburrida. Es algo así como «los hipsters» no pueden ser felices, pero no saben el por qué. El chico está para que le den de hostias en toda la face y no se entere.

Me molesta que lleve viendo varias películas supuestamente de ciencia ficción como excusa para soportar un argumento de «conflictos de pareja» (ver subtema)  sin solución, ni posibilidades, y además profundamente tediosas. Todas ellas parten de la idea extraña de que la felicidad parejil (de pareja)  es una meta fácilmente alcanzable y el desconcierto que produce que no sea así.

Como la idea madre es tan inconsistente me la visten con alguna excusa, en estos casos que trato aquí, de ciencia ficción, para desventura de los aficionados al género.

Hablando del film en sí, está rodado casi todo en blanco y negro (más que nada para distinguirla de otras). El protagonista trabaja en una empresa tecnológica que está desarrollando una gafas de realidad virtual que desean sean algo diferente a lo que se encuentra en el mercado (y acaban haciendo básicamente porno).

Hay algunas poquísimas cosas que no están mal: El diseño del logo de la empresa, la interfaz holográfica, las pantallas trasparentes, el rodaje del anuncio del piloto… y ya está.

Ocupación, film 2018

» Ocupación »

(Occupation)

Luke Sparke

Australia 2018

inacabada

Vistos unos 30 min. de un total de 120. La comento solo para no olvidarme de que es invisionable.

Australia vida normal de gente diversa. Ataque alienígena. Huyen, luchan… pero, muy malo, indigestamente tópico. Como esas series de tipo romántico que dan por la tarde en alguna cádenas de tv.

La mujer en la luna, film 1929

«La mujer en la luna»

(Frau im Mond)

Fritz Lang

Alemania 1929

cine mudo

 

Aunque la historia puede encuadrarse entre las de los inicios de la ciencia ficción, con una dosis muy importante de aventuras, lo cierto es que una cinta muda de 1929 solo puede verse en clave de historia del cine.

Fritz Lang fue un gran director alemán que huyó de los nazis y terminó en Hollywood, con un pequeño regreso no significativo a su patria al final. Muy conocido por muchas películas importantes e inolvidables, así como del film fundacional de la ciencia ficción «Metrópolis» 1927, también mudo. La diferencia entre estas dos películas consiste en que «Metrópolis» tiene un diseño urbano futurista y plantea retos de organización en una sociedad futura. Mientras que «Una mujer en la luna» es parecida a las aventuras de Julio Verne, si bien, darle tanto protagonismo positivo a una mujer como tripulante es bastante adelantado. Aunque también ponen a un niño.

De esta producción destaca el cuidado diseño de la nave espacial y las explicaciones de su funcionamiento y circunstancias de un viaje de este tipo. Dedican la mitad de la cinta, que es bastante larga -165 min.- a la preparación. Hay que fijarse en los sujeta manos tipo tranvía de la nave y los sujeta pies para vencer la falta de gravedad. Tiene la habitual maestría del director en muchos de los detalles de puesta en escena. Buena fotografía y elección de planos, así como adornos en los intertítulos. La interpretación es la habitual de cine mudo: ojos muy abiertos, aspavientos y cierta mímica que sustituye el diálogo.

Todo lo demás girá en torno a los temas clásicos: Un científico enloquecido tiene la teoría de que en la luna hay oro. Hay investigadores serios y buenos. Hay codicia y malos. Hay amor y celos.

Tiempo después, film 2018

«Tiempo después»

José Luis Cuerda

España, 2018

 

En el año 9000 y pico y después de alguna cosa apocalíptica, los supervivientes, que son mayormente españoles, se han refugiado en un solo edificio situado frente al Monument Valley de Arizona (USA). La sociedad está dividida en dos estratos: los del edificio que tienen todas las posiblidades y los de afuera que son «los parados». Un parado intentará vender limonada en el edificio para trastorno de todo el orden social.

La idea y el planteamiento no son malos. Además la película, que es de tipo coral, está llena de colaboraciones de actores conocidos y simpáticos. Pero no funciona. Ni como fábula de una posible posteridad que sea una crítica de la actualidad o de cualquier cosa, ni como cinta de humor.

Hay un querer volver a hacer un éxito anterior del director, «Amanece que no es poco» (1989), de situaciones absurdas y diálogos anácronicos verborreicos, que quizá por visto, ya no podemos ver con la misma espontaneidad.