«Rogue One: Una historia de Star Wars»
(Rogue One: A Star Wars Story)
Gareth Edwards
USA 2016
v.o.s.
Es cierto que Star Wars puede convertirse en una sucesión de películas infinita cual serie de televisión, si no fuera porque a muchos nos parece una operación forzada por la codicia económica. Que además a partir de ahora se haga bajo el sello Disney prefigura las más funestas expectativas.
Sin embargo, la he visto, dentro de ese panorama que nos envuelve de mediocridad y reiteración cinematográfica. Y debo decir que no está mal. Hay matices.
Nos encontramos en una situación argumental previa a la primera (que es la cuarta) de la saga, cuando son robados los planos de la «Estrella de la Muerte», es decir, un episodio autónomo por completo, ya que al fin y al cabo, todos los intervinientes importantes mueren (lo siento, spoiler).
Me parece poco estimulante volver al mismo escenario visual: naves, trajes… formas de lucha espacial (bastante largas). Los actores no están mal, podrían funcionar mejor, si el director se lo hubiera propuesto. Diego Luna no es tan mala elección y con un buen uso de cámara podría tener más carisma del que le dan. Noto a faltar algún afroamericano con sustancia en el reparto. Digamos que Forest Whitaker no contaría.
La historia tiene interés por sí misma y funciona. Lo que está muy mal solucionado es la forma en la que van desapareciendo los personajes, casi de manera anodina, sin énfasis, sin épica, salvo un par. Esa sería una baza importante, pero ¿será que Disney no quiera dramatizar en exceso, dado que parece dirigirse a una audiencia más joven?
Resulta curioso ver al personaje interpretado por Peter Cushing (fallecido en 1994) en una especie de recreación digital, con bastante metraje, que logra confundirnos. O el momento que volvemos a ver a Carrie Fisher también en recreación digital. Se nota un poco, porque lo sabemos, pero podría colar. ¡Hala! ya pueden hacer el resto de pelis con animaciones simuladas.