«Zardoz«
John Boorman
Reino Unido, 1974
v.o.s.
A partir de un guion e historia del propio director, nos trasladamos a un lejano futuro en que habitan dos grupos separados: los inmortales y los guerreros con los esclavos.
Los inmortales son humanos que han logrado el secreto para no morir, pero son pocos, viven amenazados y cuentan con limitados recursos de subsistencia. Zardoz es una especie de dios en forma de cabeza volante (como una nave) se se usa para adoctrinar y facilitar armas a los guerreros, que primero deben de exterminar a las masas de pobres y después los que quedan usarlos como esclavos para cultivar la tierra para los inmortales.
Un guerrero logra atravesar las barreras y entra en contacto con los elegidos que se han convertido en una raza decadente que en el fondo sólo aspira a morir.
Se trata de una historia compleja que al principio tiene bastante atractivo, como ver la cabeza volando y la presentación de ese mundo futuro o la conexión con el libro el Mago de Oz. Después hay demasiadas disquisiciones filosóficas e irse por las ramas sin encontrar el tono más adecuado. Acaba dejando una sensación de confusión y pretenciosidad mal digerida.
A destacar la cabeza-nave, así como el modelito y las pintas en general, para el que no tengo palabras, que luce el protagonista Sean Connery.

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