Película de estilo experimental, con un argumento esquivo sobre un gusano que ingerido deja a la persona en manos de quien se lo ha dado, y luego esas personas quedan como con la personalidad fragmentada y unos cerdos que también lo asimilan y luego transforman unas flores blancas en azules que crían el gusano, etc. vamos… un primor de historia.
Que la historia tenga sentido o guste, es lo de menos. Ya que todo lo demás está a la misma altura… de poco atractivo, aburrido y de pérdida de tiempo. Yo porque había pagado 3 euros y por cierta curiosidad general, que si no, la hubiera dejado a medias.
Es lo que pasa con estas películas tan personales, o te llegan o no.
Me gusta el cine y los videoclips de Spike Jonze, si bien, tengo alguna dificultad en separar su trabajo del de Michel Gondry y el de Charlie Kaufman. Me hago un verdadero lío en distinguir qué es de quién.
Creo que «Her» parte de una idea muy buena y tiene una realización inicial muy brillante. Pero a partir de media película cae en la reiteración y es incapaz darle una salida a la altura de la propuesta. La interpretación de Joaquin Phoenix es la adecuada y la voz de Scarlett Johansson resulta muy apropiada.
En una especie de próximo futuro, Theodore (Joaquin Phoenix) es un chico introvertido que trabaja en una oficina (trabajo que podría hacer perfectamente desde su casa) en la que se dedica a escribir cartas personales en nombre de otras personas. Hace un año que se ha separado de su mujer con la que había estado muy unido, por problemas de comunicación. Tiene una pareja de amigos que viven en su mismo edificio (Amy Adams).
Theodore compra un avanzado sistema operativo (SO) que se adapta a su dueño y que lo ayudará y acompañará en todas sus labores diarias. El sistema se expresa con voz y dice llamarse Samantha (voz de Scarlett Johansson). Theo inicia con ella una relación de trabajo y simpatía que va a más debido a la enorme flexibilidad del sistema que prácticamente simula una relación personal ideal.
Theo se enamora o mantiene una relación amorosa y sexual (virtual) con el sistema. Entonces la relación se encalla y se resiente. Los dos buscan formas de evolución favorables, pero el imparable desarrollo cognitivo de Samantha desembocará en un final inevitable.
El argumento de la película (guión del propio Jonze) tiene dos líneas, una muy interesante que es la exploración de las posibles relaciones personales con artilugios virtuales, pero que no llega a materializarse, porque inmediatamente el sistema operativo, actúa no como una maquina humanizada, sino como una mujer real, muy inteligente, pero llena de contradicciones. Y otra la exploración de las relaciones personales en sí. El hecho de que el sistema sólo pueda expresarse hablando, pone de manifiesto de una forma más clara la naturaleza de las relaciones personales (más que las virtuales).
Cabe decir que cualquier relación personal sometida a ese nivel de análisis continuo, de examen de conciencia constante, de decir todo lo que se te pasa por la cabeza, de desmenuzamiento de sentimientos exhaustivo, no puede llevar a buen puerto ninguna relación. Está inevitablemente destinada al fracaso por agotamiento mental. Esa por supuesto no es la tesis de la película, que sigue, como si fueran normales, las pautas de emparejamiento estándar estadounidense: chico y chica se conocen, se despierta una simpatía mutua, hay atracción sexual, unas relaciones sexuales iniciales desenfrenadas, después un cierto sentimiento por parte de él de que las cosas se están descontrolando por lo que decide retraerse un poco, reproches por parte de ella de no implicación total en la pareja, y finalmente desencuentros varios de comunicación que acaban en ruptura.
izq. Joaquin Phoenix como Theodore en Her dcha Spize Jonze
«Her», una lectura personal
A pesar de que la película no me ha gustado demasiado, porque plantea un argumento que luego no se desarrolla, porque detrás de la voz de Samantha está Scarlett Johansson y no me cae bien, porque hay demasiado diálogo para ser una película, y porque detrás de lo que nos explican hay cosas muy distintas a las aparentes.
Después de escribir el comentario he seguido pensando en el film, Dicen tantas cosas. Está tan bien hecha, es inteligente y la música es muy bonita, que sigues especulando.
el que fue matrimonio, Spize Jonze y Sofia Coppola
Como ya he dicho el guión y la historia es del propio Spike Jonze, y yo no sé si consciente o inconscientemente nos está explicando su vida como una forma involuntaria de quererse reconciliar o recuperar su relación con su exmujer Sofia Coppola o simplemente explicárselo.
Spike Jonze, nacido como Adam Spiegel en Maryland (USA) en 1969, por lo que ahora tiene 45 años. Su padre es de ascendencia judía alemana. Mide 1,70 cm, lo que en términos estadounidenses es algo bajito. Se casó con la directora Sofia Coppola en 1999 (a sus 30 años) y se divorció en 2003, después de cuatro años de vida en común y por «diferencias irreconciliables». No tuvieron hijos. Ha tenido otras relaciones poco exitosas. En 2011 se dijo que salía con una actriz japonesa, Rinko Kikuchi. Sofia Coppola, por contra, está por lo que parece felizmente casada con un músico francés.
En «Her», el protagonista Theodore es una especie de Spike Jonze, un chico introvertido, brillante en lo suyo, pero que no deja de ser un trabajo menor, comparado con la carrera más auténtica de su ex mujer Catherine (alter ego de Sofia Coppola) interpretado por Rooney Mara que se parece bastante a Sofia.
Theodore y Catherine han sido matrimonio y amigos desde hace mucho tiempo. Él la ha visto crecer en su profesión, que en este caso es la escritura, y la ayudado frente a sentimientos de inferioridad por la exigencia de su familia (el padre es Francis Ford Coppola y demás miembros conocidos de la familia). Sin embargo, la relación se estropeó por los motivos que ellos sabrán. Quizá una competitividad mal resulta, dos carreras parecidas, pero con muchos elementos de desencuentro…
Curiosamente en la película Theodore trabaja en una oficina escribiendo cartas personales, que todo el mundo alaba y considera, pero que es decididamente una labor creativa inferior a la de escribir libros. Tampoco entiendo cómo nadie puede sentirse halagado o satisfecho recibiendo una carta escrita por un desconocido, ni que ello pueda convertirse en un negocio lucrativo. Hay una sensación de falsedad manifiesta. No es lo mismo una tarjeta con unas letras impresa, un corto mensaje, que expresa una idea que puede estar escrita y sustituir nuestra letra, a toda una carta con un montón de sentimientos y recuerdos decididamente… particulares.
Es decir, Theodore trabaja en algo que es una impostura, una mentira. Alejado de proyectos más ambiciosos y personales. Lo hace en una oficina que es un modelo de diseño y buen gusto. Una concesión de Jonze para situar a Theodore en algún lugar y hacerlo transitar por las calles de aquí para allá. Ya que su trabajo lo puede y lo debería hacer desde casa, por su propia naturaleza y porque se realiza hablando en voz alta (o baja), pero con molestia para los empleados entre sí.
Theo intenta tener otras relaciones con chicas, pero le resulta muy difícil, ya que por encima de todo le gustan las chicas inteligentes, aunque en un caso de apuro está dispuesto a hacer concesiones, pero siempre acaba sospechando que sus ligues tienen vidas oscuras tras ellas y que en un momento dado o bien le pedirán que las estrangule con una cola de gato muerto mientras tienen sexo o bien él se sentirá como si lo estrangularan con esa cola de gato. Por lo que vuelve mentalmente a una relación que un día funcionó, la de su mujer.
Entonces fantasea (Jonze) con la posibilidad de que quizá si la relación fuera completamente virtual sería ideal. Para llegar finalmente a la conclusión, de que incluso así, la relación se malograría, más que nada porque la relación no es hombre-máquina, sino hombre-voz de mujer/mujer.
Verdaderamente y para mayor gloria de Jonze, en la película hay muchas cosas más, sobre todo de diseño: oficina, teléfono, logo del SO, juego de realidad virtual en casa, que nos hacen intuir formas de vida futura. Pero las repercusiones en las personas apenas se entrevén, vemos a gente por la calle hablando sola con sus sistemas, vidas alternativas con seres inmateriales, pero todo ello no parece alterar al conjunto de la sociedad en su forma de ver las cosas, simplemente es algo que está ahí. Quizá es la parte en la que menos se profundiza.
Quiza Spike Jonze tiene la sensación de que la carrera de su ex tiene más coherencia y fondo que la suya, apreciación que no es cierta. Es curioso, pero en la primera cinta de Sofia «Lost in traslation» (2003) su primer gran éxito, aparecía un personaje (John, el fotógrafo) que dicen estaba inspirado en su exmarido, aunque Sofia aseguró que no era cierto. También es curioso que aparezca la voz de Scarlett Johansson que fue la protagonista de Lost in traslation.
en la fila de arriba Sofia Coppola en la fila de abajo, Rooney Mara como Catherine en «Her»
Frase que me ha gustado:
The past is just a story we tell ourselves (voz de Samantha (Scarlett Johansson) a Theodore (Joaquin Phoenix)
Primera adaptación de la novela clásica de Mary Shelley para el cine sonoro y arquetipo de lo que después se considerará canónico en Frankenstein. Con anterioridad había una versión en cine mudo (1910) y numerosas adaptaciones teatrales.
La película es poco extensa, 71 minutos (mi copia es de 66 min.), y en ella se establecen los parámetros que uno espera encontrar en la leyenda de la Criatura: la sala de la creación con los primitivos aparatos eléctricos, el característico maquillaje adaptado para la fisionomía de Boris Karloff, el lago y la niña, entre otros hallazgos.
Vista ahora, puede resultar simple y esquemática, bastante próxima al cine mudo recién abandonado, pero continua teniendo esas virtudes básicas y primigenias de algo original en su momento.
Figura en la lista AFI de 100 mejores películas:
1998 = puesto 87 2007 = no figura
frase: Está vivo. ¡Vivo! (It’s alive It’s alive!) Doctor Frankenstein (Colin Clive) Esta frase esta situada en el puesto 49 de la lista AFI (mejores frases de cine)
Trabajo del siempre estimulante Spize Jonze, acompañado por el entonces guionista Charlie Kaufman, que ahora se ha convertido en director.
Con un guión muy creativo, aunque algo sombrío, sobre un titiritero John Cusack (una subtrama especialmente interesante) que encuentra trabajo en una empresa de archivo situada en una entreplanta de un rascacielos, que tiene la mitad de la altura habitual. En ella descubre un pasadizo secreto que comunica con la mente de John Malkovich. Todo ello dará pie a diferentes situaciones con una ansiada compañera de trabajo (Catherine Keener) y su pareja (Cameron Diaz) que se dedica a cuidar animales.
La historia está llena de elementos para pensar y resulta enormemente entretenida. Sorprende lo estropajosos que salen, tanto John Cusack, como Cameron Diaz y en cambio Catherine Keener va de esplendorosa.
Me gustan algunas melodías de una banda sonora a base de clásicos y originales, especialmente esta canción: «Puppet Love» de Carter Burwell.
«El ataque de la mujer de 50 pies» (Attack of the 50Ft. Woman)
Christopher Guest
USA 1993
Remake para televisión del clásico de cine B del mismo título, con la actriz Daryl Hanna como protagonista.
Una espera ver las andanzas de un ser de extraordinario tamaño entre maquetas diminutas, pero lo que de verdad interesa al director es hacer un planteamiento feminista bastante aburrido y unas conversaciones entre policías bastante absurdas.
El Fin del Mundo es el nombre de un pub inglés que forma parte de un recorrido por diferentes tabernas en una competición por ver quien puede aguantar más bebiendo cerveza. Aunque la película también nos lleva al Fin del Mundo físico.
Unos amigos de instituto vuelven a encontrarse después de veinte años para intentar hacer de nuevo el periplo de los pubs de su pueblo que no pudieron terminar la primera vez. Ya no son los mismos, han cambiado, se han aburguesado, todos menos su carismático líder Gary King (Simon Pegg). Todo ello ocupa como la mitad de la película, hasta que hace un cambio y resulta que el pueblo está invadido por extraterrestres y ya es un desmadre hasta el final.
Película que sigue la tónica de tíos (o tías) es situaciones desmadradas tipo «Resacón», subgénero que creo que ya tiene un nombre, pero en estilo british. La verdad es que promete bastante, pero, tiene un cierto problema de ritmo y de convicción, así como de intérpretes, que hace que el resultado sea muy limitado.
La historia proviene de una narración corta del escritor de ciencia ficción Orson Scott Card publicada en 1977 que después convertiría en una saga.
Hacia el 2070 la humanidad está en guerra con unos extraterrestres con forma de insecto llamados insectores. Se reclutan a niños prodigio para entrenarlos en la lucha de lo que será la próxima invasión.
Lamentablemente hay algo en el argumento que me produce un rechazo visceral: el uso de niños y adolescentes en la guerra. También es cierto que si no fuera por ese detalle el argumento sería muy parecido a cualquier cosa.
Además esa reproducción de ambientes de competitividad y humillación tipo mili es francamente desagradable. Lo cierto que en más de una ocasión he intentado leer a Scott Card y no he podido.