Es tan poco habitual encontrarse con alguna idea nueva en cine, que ya sólo por ello la película vale la pena. Solana es un director de origen argentino con una incipiente carrera, que también firma el guión, al que habrá que seguir como evoluciona.
En un universo alternativo conviven dos mundos en un mismo espacio, plegados uno encima de otro. La gravedad arrastra a cada mundo sus seres y objetos, siendo casi imposible el paso de uno al otro. En esas circunstancias dos jovenes, uno de cada mundo, se enamoran y deben romper las reglas.
Es muy sugestivo ese mundo doblado con la midad de cosas al revés (habíamos visto algo parecido en Origen/Inception, 2010, pero con unas implicaciones distintas). Como idea la encuentro muy interesante y entretenida. La fotografía ayuda a crear una atmósfera especial.
La trama que sustenta la historia es sencilla y simple: el amor entre dos jóvenes. Podían haber pensado en un thriller, pero lo han decidido así. Tampoco molesta y tanto Jim Sturgess, como Kirsten Dunst se dejan ver con agrado. Es una lástima que el hecho de llevar bandera canadiense limite su expansión comercial.
Presentada como la película más cara hasta entonces (¿?) después vino Titanic. Waterworld significó un nuevo batacazo en la carrera de Kevin Costner. No porque no fuera taquillera, que lo fue, sino porque apenas pudo recuperar la inversión total. Lo peor es que tanto gasto apenas se nota.
Waterworld es como Mad Max (1979), la película australiana que costó cuatro duros. En un futuro postapocalíptico cada superviviente debe enfrentarse a la desolación general, la carestía de toda clase de productos y las bandas peligrosas que amenazan tu vida. En este sentido, es exactamente igual, la diferencia es que toda la acción sucede en el agua de mar, ya que la Tierra está sumergida.
Que la temática sea tan conocida y que el papel de los malos tan parecido a tantísimos otros, resta frescura a la película. Que por otro lado y como puro cine de aventuras no está mal. Resulta un poco larga, que tampoco lo es: 135 min.
La relación del director Kevin Reynolds y Kevin Costner acabó mal y Costner terminó la película. Es cierto que hay una presencia insidiosa de Costner en todo el film, pero forma parte del argumento.
Yo había intentado verla varias veces sin éxito, sólo veía un trozo. En esta ocasión la he visto entera y quizá sea porque es verano y hace muchísimo calor, ver tanta agua todo el rato, es refrescante.
Basada en el cómic creado por el dibujante Alex Raymond en 1934. Se trata de un superhéroe sin poderes. Flash es un jugador de fútbol americano que junto a la periodista Dale Arden son secuestrados por el doctor Zarkov y llevados al espacio al reino de Mongo gobernado por el malvado Ming que pretende destruir la Tierra. Allí vivirán toda clase de aventuras y conocerán diferentes espacios habitados por criaturas singulares: Arboria, todo árboles con el príncipe Barin, la ciudad flotante con los hombres halcón, y otros lugares que no salen en la película, por falta de metraje, de dinero y con ganas de hacer una segunda parte. Todo ello cual parque temático al uso.
Viendo no hace mucho la película «Ted» (2012) aparece un irreconocible Sam J. Jones (Flash Gordon) haciendo una parodia de sí mismo. Y tuve ganas de volver a ver esta cinta. Ahora estamos habituados a unas versiones de superhéroes muy dramáticas y densas que en origen no existían. Hay que recordar que hubo un tiempo en el que las adaptaciones de los cómics se hacían respetando esa faceta infantil y kitsch que tenían.
Flash Gordon pertenece a ese momento. En el aspecto positivo tenemos un gran reparto con Max von Sydow como Ming, Timothy Dalton como Barin, una guapísima Ornella Muti como Aura, Topol como doctor Zarkov y Jones como Flash, que es un armatoste inespresivo, pero no molesta demasiado.
La película estaba producida por Dino de Laurentiis, lo cual quiere decir que gastaba, pero no demasiado. Así que tiene esa limitación en producción que no es compensada por ningún aspecto creativo. Vamos, un quiero y no puedo. Tiene una banda sonora con canciones de Queen que le quedan bastante bien.
El resultado es colorista, simpático, tiene humor; y en conjunto es algo lamentable, pero una curiosidad digna de verse.
Magnífica cinta de aventuras basada en la novela de Julio Verne, rodada en el estilo de «Viaje al centro de la tierra», Henry Levin 1959 o «El tiempo en sus manos», George Pal 1960. Con ese aire que nos traslada al tiempo en que fueron escritas esas obras.
Nuevamente eficaz en esta ocasión la dirección de Richard Fleischer que recrea perfectamente el ambiente y reúne a un conjunto de actores muy bien elegidos: James Mason como el capitán Nemo, Kirk Douglas como un pintoresco arponero, Paul Lukas y la presencia siempre agradecida del entrañable Peter Lorre, que hace subir puntos a cualquier película en la que interviene.
Bonita fotografía, color y diseño de producción. No se nota (para bien) que es una producción Walt Disney.
Los personajes de una antigua serie de televisión de ciencia ficción malviven de su comparecencia personal en festivales conmemorativos donde saborean su decadencia rodeados de fans frikies. En una de esas ferias se presentan unos extraterrestres que creen que la serie era real para pedir la ayuda de la tripulación. Éstos se ven trasladados al espacio donde viven unas parecidas aventuras a las de ficción y finalmente se convierten en héroes reales.
La película transita por escenarios muy conocidos para el espectador, tanto de la ficción como de la realidad y la sinuosa línea que parece separarlos a los dos. Tiene un reparto importante: Tim Allen como protagonista, Sigourney Weaver, Alan Rickman, Sam Rockwell entre otros.
La película, si no te molesta Tim Allen como actor, es distraída y divertida. Ideal para pasar el rato.
(Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb)
Stanley Kubrick
Reino Unido, 1964
v.o.s.
Por alguna clase de razón, no siento ninguna afinidad con el gran director británico Stanley Kubrick. Con una carrera muy limitada en títulos, unos 13 y todo ellos significativos de la historia del cine, siempre tengo la impresión de que son experimentos técnicos muy fríos y distantes.
De memoria hubiera salvado a Teléfono rojo…, porque la recordaba más divertida. Pero esta vez no me lo ha parecido. Salvo la escena final con la actuación del Dr. Strangelove.
En esta ocasión la he encontrado en general aburrida. Con una fotografía en blanco y negro abúlica y una dirección plana. Es cierto que es una gran sátira sobre la carrera armamentística y la amenaza de la bomba atómica en los años sesenta y que ese mensaje queda claro y se puede hacer un libro con todas las connotaciones y derivaciones de lo que nos dice la película, pero aparte de eso:
El papel del General C. Scott es demasiado grotesco. Es adminisble cuando está en la intimidad, pero cuando está en la sala de guerra le habla al presidente con una inverosímil total falta de respeto. Da la impresión de que se dirige a un presidente inglés (que de hecho es lo que es Peter Sellers). Por otro lado es molesto que todo el rato esté mascando chiclé.
La elección de Slim Pickers como piloto del B52 no me parece adecuada. Está hecha para la escena en la que cabalga sobre la bomba, pero el resto del tiempo es un cowboy paleto que no podemos creer que pilote y diriga el bombardero.
Por la parte positiva destacaría, desde luego, la gran actuación de Peter Sellers en los tres papeles que hace, los títulos de crédito, y la escena final con las explosiones y la canción melódica.
Peter Sellers en una de sus diferentes caracterizaciones para esta cinta
Película en la lista AFI (mejores películas). Ocupa el puesto 26 en 1998 puesto 39 en 2007
«2001: Una odisea del espacio» (2001: A Space Odyssey)
Stanley Kubrick
Reino Unido, 1968
v.d. y v.o.s.
Se trata de una película apabullante. Filmada para ser exhibida en formato Cinerama, que sería algo así como ahora el Imax. Es una lástima que no podamos revisionar estas obras en su formato original.
Vi la cinta en su día, no en Cinerama, sino en pantalla normal un par de veces. Y me concentré, equivocadamente, en buscarle un sentido a la historia. Las innovaciones, ¡qué ilusos eramos!, me parecían normales. De alguna manera creíamos que estábamos cerca de esa fantasía que nos proponían. Al fin y al cabo, el año siguiente se pisó la Luna, con naves similares. (Por cierto, siempre ha circulado la fascinante historia que no se llegó a la Luna y que fue Kubrick quien lo filmó para la Nasa. ¿Quién sabe?).
El argumento se compone de cuatro partes:
El amanecer del hombre
Descubrimiento de un objeto en la Luna hacia 1999
Viaje a Júpiter en 2001
Jupiter y más alla en el infinito
En la primera parte, que sería como un documental de Nathional Geographic, vemos a los ancestros del hombre, todavía como primates, en su procelosa vida diaria de lucha por la supervivencia y temores ante lo desconocido. Un día aparece delante de la cueva que habitan un monolito que reciben con sorpresa y curiosidad. A partir de ese momento evolucionan y descubren las herramientas y las armas: ya no están competamente indefensos. En una elipsis magistral pasamos de un hueso en movimiento en el aire a una nave espacial.
En la segunda parte situada hacia 1999, que sería como un documental de «cómo será el mundo futuro», el hombre ya viaja al espacio. El Dr. Heywood tiene la misión de desplazarse a la Luna para averiguar las implicaciones de un descubrimiento que demuestra la existencia de vida extraterrestre.
Misión a Júpiter
Hal 9000
La tercera parte sería propiamente una película dramática, en la que una nave espacial se dirige a Júpiter para una misión imprecisa. La tripulación está compuesta por cinco tripulantes, de los cuales tres están en hivernación, y una supercomputadora: Hal 9000. Ante un supuesto fallo de Hal, deciden desconectarla, pero éste elimina a la tripulación, menos a Dave que logra desactivarlo.
En la cuarta parte y la más críptica, Dave llega a Júpiter y «entra en contacto» con la supuesta inteligencia extraterrestre. Se desplaza por lo que podría ser un agujero de gusano y acaba en una habitación en la que muere y renace.
La historia se basa en un cuento de Arthur C. Clarke. Reelaborado por Clarke y Kubrick. También intervinieron el cosmólogo Carl Sagan y el científico Marvin Minsky, entre otros. Sagan ya tocó el tema en una historia suya que se llevó también a la pantalla «Contact» (1997) que abordaba también el contacto con extraterrestres. Personalmente no me gusta nada el tema de que la humanidad ha necesitado a los extraterrestres para evolucionar, porque es la misma idea de Dios, más o menos modificada.
La he vuelto a ver ahora: dos veces. Una hace varias semanas en versión doblada. Y me pareció demasiado lenta (y por otro lado, tampoco es tan larga 140 min.), muy autocomplaciente en mostrar todos y cada uno de los elementos técnicos y visuales que aparecen. Pero me quedé con ganas de verla en versión original. Aunque los diálogos son mínimos, de hecho, no hablan hasta el minuto 24. Así que he vuelto a verla en versión inglesa y he tenido otra recepción y no es porque el diálogo la cambie, sino por detalles más sutiles e imprecisos.
La calidad de la copia en este último visionado era mejor (cuánto cambian las películas bien exhibidas). La fotografía y todos los efectos visuales: geniales. El diseño absolutamente moderno, futurista y algo intemporal (detalle que se agradece inmensamente). También es cierto, que la película sería otra cosa sin la parte tercera, quizá tan sólo un documental. Pero la misión a Júpiter tiene la suficiente fuerza para arrastrar al resto de la cinta.
La elección de la banda sonora con piezas clásicas se ha revelado como un gran acierto. Son muy conocidos los temas de «Así habló Zaratrusta» y «El Danubio Azul» de Richard y Johann Strauss respectivamente, pero es menos conocida la melodía de Khachaturian, el adagio de Gayaneh que acompaña el episodio de la nave y que le da un tono de inmensa melancolía y tristeza que no había descubierto hasta ahora y pienso que es sublime.
Una gran película de la historia del cine. Figura en la lista AFI: 1998 = puesto 22 2007 = puesto 15
En la lista del BFI – The Top 50 Greatest films of All Time : 2012 = puesto 6